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Gestión basada en los sentidos

Desde que comencé a estudiar las organizaciones, siempre me ha llamado la atención las similitudes entre las personas naturales y las personas jurídicas (empresas), tanto en la forma en que se comportan como los problemas que deben afrontar y el modo en que buscan las soluciones para éstos.

Sin entrar mucho en lo legal, una persona jurídica se define como una organización con derechos y obligaciones que interactúa en la sociedad para cumplir justamente un objetivo social, ya sea para perseguir lucro o no. Hasta aquí no hay mayor diferencia de definición entre una persona natural y una jurídica en cuanto a su rol en la sociedad, sin embargo la gran diferencia podría radicar en la forma en que interactúa con su entorno, o siendo más específico, con la conciencia con que interactúa, pero eso será tema de otro artículo.

 

 

Tanto personas como empresas experimentan condiciones similares ya que existen aquellas que viven endeudadas, otras que no se desarrollan, otras que actúan en forma irresponsable frente a la sociedad y otras que logran los objetivos trazados con éxito, pero independiente de la situación de cada una de ellas, ya sean personas naturales o jurídicas, éstas pasarán por una serie de problemáticas que no le permitirán avanzar en la forma deseada durante su existencia y por lo tanto no podrán cumplir sus objetivos, ya sea por factores externos o internos.

 

Si tomamos el más famoso de los análisis que se realiza para estudiar la situación de una empresa nos encontramos con el Análisis FODA, el cual aborda el análisis desde una perspectiva externa y otra interna, en donde esta última sería muy similar a un examen médico que persigue determinar el estado de salud de la persona, sólo que en este caso sería el “estado de salud” de la empresa. Sin embargo sabemos que las personas van al médico cuando ya el problema de salud se ha presentado, a pesar de que se hayan manifestado síntomas de alguna enfermedad.

 

En este sentido las empresas no son distintas. Muchas de ellas viven con procesos que tienen fallas o que son ineficientes, los cuales se realizan ya sea por costumbre en el caso de los procesos de personas, o por incapacidad de actualizar la tecnología en el caso de los procesos industriales, pero en ambos caso se realizan día a día, a pesar de que puedan existir síntomas de que lo que se está haciendo no está bien o no es eficiente. 

 

Sin duda sería maravilloso que uno pudiera detectar “síntomas” de posibles fallas en los procesos, o incluso poder prever alguna problemática dentro de un proceso la cual pueda transformarse en un síntoma de que dicho proceso está “enfermándose”.

 

¿Y qué tal si pudiéramos dotar de un “sentido” extra a los distintos gerentes de área que les permita realizar gestión basada en dicho sentido?

 

Tal como las personas detectan sus síntomas a través de una serie de mecanismos biológicos que existen en el cuerpo, no sería de locos pensar que podemos instalar mecanismo de otra índole y de variados tipos en el “cuerpo” de la empresa, y con ello hacer conversar las máquinas con las personas de modo que transmitan información relevante para la toma de decisión.

 

La verdad que esto no está tan lejos de ser realidad. Con la irrupción del concepto de Industrial Internet of Things o IIoT, es posible dotar de sensores a la empresa permitiendo monitorear y controlar aspectos claves de los procesos productivos, entregando información que permite encontrar insights o descubrimientos al interior de los procesos, lo que redunda en mostrar un camino claro hacia la optimización y la reducción de costo que tanto se necesita hoy por hoy.

 

El futuro de la gestión será sin duda aquella basada en los sentidos, la cual no solamente permite monitorear procesos basado en sensores sino que también permite sensorizar los productos fabricados o monitorear la experiencia del cliente, lo que permite obtener valiosa retroalimentación de cómo mejorar nuestros productos y así tener clientes más satisfechos en búsqueda de la recompra.

 

En otras palabras, cada sensor puede ser capaz de contribuir con información hacia un dashboard central que permita a los gerentes realizar gestión en tiempo real sobre las paradas en los tiempos de producción, sobre los avances en el hormigonado de un proyecto, sobre las mantenciones preventivas, o sobre el diseño de versiones mejoradas de un producto al saber cómo un cliente usa dicho producto.   

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